El kéfir se ha ganado un hueco en muchas de vuestras neveras, larseiros. Ligero y con un sabor suave, es uno de esos lácteos que gusta cada vez más. Pero cuando hablamos de kéfir, surge una duda muy habitual: ¿el kéfir tiene lactosa?
Si tienes intolerancia a la lactosa, sigue leyendo. Te contamos qué contiene realmente el kéfir, cómo funciona su fermentación y por qué muchas personas intolerantes, en función de su grado de intolerancia, lo toleran mejor que la leche tradicional.
Qué es el kéfir y por qué es diferente a la leche
El kéfir es una leche fermentada, muy similar al yogur. Se elabora tradicionalmente a partir de leche y unos fermentos o cultivos llamados nódulos o granos de kéfir. Estos nódulos contienen microorganismos vivos que transforman la leche gracias a la fermentación.
Este proceso de fermentación necesario para obtener el kéfir no solo cambia el sabor y la textura. También modifica su composición nutricional. Y aquí está la clave para entender su contenido en lactosa.
¿El kéfir tiene lactosa o no?
La respuesta corta es: sí, el kéfir tiene lactosa (a menos que haya sido elaborado a partir de leche sin lactosa).
Durante la fermentación, los microorganismos del kéfir utilizan la lactosa como fuente de energía. Parte de la lactosa, el azúcar natural de la leche, se descompone y se transforma en azúcares más sencillos.
En concreto, según algunos estudios, aproximadamente un 30 % de la lactosa de la leche se hidroliza (se “rompe”) durante el proceso de fermentación del kéfir. Esto ocurre gracias a una enzima producida por los microorganismos del kéfir, la β-galactosidasa.
Esta enzima rompe la lactosa en dos azúcares más simples: glucosa y galactosa. Además, muchas de las bacterias presentes convierten la glucosa en ácido láctico. El resultado es una leche fermentada con menos lactosa, más ácida y mejor tolerada para los intolerantes a la lactosa, al igual que el yogur.
Pero ojo, es importante recalcar que el kéfir sí tiene lactosa, aunque en niveles más bajos.
Por qué el kéfir te sienta bien
Muchas personas con problemas de intolerancia a la lactosa, sí pueden consumir kéfir en cantidades moderadas. Y no es casualidad. Al fermentar la leche, parte de la lactosa se transforma en azúcares más sencillos, y a su vez, parte de estos se transforman en ácido láctico.
En concreto, nuestra Leche Entera Larsa contiene 4,6 g de lactosa por cada 100 ml, mientas que nuestro Kéfir natural elaborado con leche de Pastoreo, contiene 2,9 g por cada 100 g. Esto no quiere decir que uno sea mejor o peor que otro, pero si tienes intolerancia a la lactosa, esta información puede ser muy útil 😉
Por estos motivos, el kéfir es una buena opción para personas con mala absorción e intolerancia a la lactosa, especialmente cuando esta es leve o moderada.
Bibliografía
- Rosa DD,DiasMMS, Grześkowiak ŁM, Reis SA, Conceição LL, Peluzio M do CG. Milk kefir: nutritional, microbiological and health benefits. Nutrition Research Reviews. 2017;30(1):82–96. doi:10.1017/S0954422416000275