Intolerancia a la lactosa

Existen numerosas dudas y mitos alrededor de la lactosa. Por ese motivo, hoy os traemos un post que aclarará todas las dudas en torno a la intolerancia a este azúcar que está presente de forma natural en la leche. Información relevante no solo para las personas intolerantes, sino para el público en general. ¡Sigue leyendo y entérate de todo!

Lactosa: qué es y en qué consiste

La lactosa es un disacárido formado a partir de galactosa y glucosa. Al tratarse de un hidrato de carbono simple, su función se centra en proporcionar energía. Cuando decimos simple, queremos decir que se absorbe de una manera rápida. Podemos encontrar este disacárido en la leche y los productos lácteos de forma natural.

La intolerancia a la lactosa es causada por la incapacidad del intestino de digerir la lactosa y transformarla en galactosa y glucosa. Esto se produce cuando el organismo fabrica muy poca cantidad de lactasa o directamente no lo hace.

La lactasa es una  enzima que descompone  la lactosa en galactosa y glucosa. El déficit de esta enzima puede estar causado por diferentes razones, entre ellas; la ausencia del consumo de lactosa, una enfermedad que daña las mucosas intestinales o también puede tener un origen genético.

Los síntomas pueden ser muy variados. Y aunque, por lo general, ninguno de ellos pone en riesgo la vida de la persona, sí puede provocar situaciones incómodas que pueden llegar a ser muy dolorosas. Entre las más comunes nos encontramos con el dolor abdominal, los gases, la diarrea, la distensión abdominal o, incluso, los vómitos.


¿Cómo saber si eres intolerante a la lactosa?

Para conocer si una persona es intolerante a la lactosa, se debe realizar una prueba médica que confirme esta patología. Existen diferentes pruebas. Entre ellas podemos encontrar: 

  •         Test de aliento espirado (La más utilizada).
  •         Test sanguíneo de sobrecarga/tolerancia de lactosa.
  •         Biopsia del intestino delgado.
  •         Test genético.
  •         Test de Gaxilosa.

Grados de tolerancia y etiquetado

No todas las intolerancias son iguales. Dentro del grupo de personas intolerantes, podemos encontrarnos diferentes grados de tolerancia a la lactosa. 

1- Por un lado, hay personas con una tolerancia bastante alta. Esto les permitirá consumir yogur o queso sin ningún tipo de problema e incluso podrán ingerir pequeñas cantidades de leche. 

2- Por otro lado, nos encontraremos a otro tipo de personas; las hipersensibles, que apenas podrán probar un yogur sin sufrir molestias. 

La gravedad de los síntomas varía dependiendo de la cantidad de lactosa que se ingiere y del grado de tolerancia individual. Hay pacientes que con cantidades pequeñas de lactosa (de 5 a 12 gramos, contenidos en 100 a 250 cc de leche) pueden presentar síntomas.

Para evitar un incidente inesperado, las personas con intolerancia a la lactosa deben revisar el etiquetado de los alimentos que ingieren. Los lácteos pueden estar presentes como ingrediente en algunos otros alimentos porque en la elaboración del producto se agregó lactosa con el fin de lograr una función organoléptica o de conservación sobre el alimento.

Productos sin lactosa

Larsa, en nuestro compromiso por ofrecer productos para todo tipo de personas, dispone de una gama amplia de productos Sin Lactosa. Todos ellos están elaborados con Leche de Pastoreo.

Dentro de la variedad de productos sin lactosa podemos encontrar la Leche sin Lactosa Desnatada y la Leche Semidesnatada. Las dos están disponibles con el mismo formato y composición nutricional que la leche con lactosa.

Sin embargo, no solo disponemos de leche para los  intolerantes a la lactosa. También comercializamos otro tipo de productos como el Queso en Lonchas sin Lactosa o la gama de Yogures sin Lactosa sabor natural, fresa o vainilla.

Propiedades organolépticas

Las características organolépticas de los productos tradicionales y de los productos sin lactosa pueden diferir un poco El hecho de deslactosar los productos como leche y derivados puede dar lugar a un sabor más dulce en comparación con los productos tradicionales.

El valor nutricional de los productos sin lactosa sin embargo no varía con respecto a los productos tradicionales.

Lácteos con menos lactosa

No todos los lácteos disponen de la misma cantidad de lactosa en su composición. Por ejemplo, el yogur, posee menos lactosa que la leche. Esto es debido al proceso de fermentación de las bacterias del yogur, lo que propicia que la lactosa se vaya degradando.

En el queso ocurre lo mismo. No todos tienen la misma cantidad de lactosa, difiriendo de unos quesos a otros. Por ejemplo, los quesos con una maduración más larga, suelen contener menos lactosa.


¿Una persona tolerante a la lactosa puede consumir productos sin lactosa?

La respuesta es sí, pero con matices. No existe un problema real con que una persona tolerante a la lactosa pueda consumir productos sin ella, ya que la única diferencia entre un producto sin lactosa y otro normal es la presencia de la enzima lactasa.

Sin embargo, a largo plazo, si una persona es tolerante y únicamente consume alimentos sin lactosa, podría desarrollar una intolerancia a la lactosa. Esto es debido a que la enzima que digiere la lactosa podría ir dejando de producirse paulatinamente. El organismo  funciona con retroalimentación positiva, es decir; cuanta más lactosa ingieres, más lactasa produce tu organismo. Por este motivo, no es aconsejable consumir alimentos sin lactosa de forma habitual.  

pastoreo Larsa