Torta de nata: un postre gallego que te sorprenderá

Suave, esponjosa y muy jugosa, esta torta se corona con una deliciosa nata cocida.

Notas de interés / Consejos

El secreto para que tu torta de nata quede perfecta es fácil: deja que la masa leve sin prisas y vigílala en el horno. Cuando empiece a dorarse un poquito, sácala para que conserve toda su ternura; de esta manera, tendrás una torta suave y cremosa. Además, amasar durante 10-12 minutos también ayuda a lograr esa miga esponjosa y, al añadir la nata cocida con azúcar, es importante hacer pequeños agujeritos en la masa para que absorba bien toda la crema. También puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima antes de servir para darle un toque extra de dulzura y para mejorar la presentación. Con estos consejos, tu torta será una auténtica merienda larseira 😊, ¡perfecta para compartir con amigos y familia en cualquier momento del día!

Alérgenos

Huevos, lácteos, gluten

¿Qué productos de Larsa necesitas para hacer la receta?

Ingredientes

Para la masa: 

  • 400 g de harina de fuerza 
  • 1 huevo 
  • 60 g de azúcar 
  • 7 g de levadura seca o 20 g de levadura fresca 
  • 1 pizca de sal 

Para la crema de nata y decoración: 

  • 70 g de azúcar 
  • 3 cucharadas de azúcar glas 

Aspectos a tener en cuenta para esta receta

La torta de nata es uno de esos dulces que forman parte de la tradición repostera gallega y que, con el paso del tiempo, han terminado por convertirse en todo un símbolo gastronómico. Es especialmente popular en la ciudad de Vigo, donde se la conoce como torta imperial o tarta de Chapela. Allí es habitual encontrarla en muchas pastelerías y consumirla en celebraciones familiares, y no son pocos los vigueses que aseguran haberla probado desde que eran pequeños. Con su miga tierna y esponjosa y esa capa irresistible de nata cocida con azúcar en la superficie, se ha convertido en una auténtica perdición para los más lambones, dentro y fuera de Galicia 😉. Este dulce destaca por su textura suave y su sabor. Se elabora con ingredientes sencillos: harina, huevos, azúcar, leche y nata, pero el secreto está en cómo se combinan para lograr una masa ligera y una crema que impregna la torta tras el horneado. El toque final de azúcar espolvoreado aporta además un contraste dulce muy característico que redondea cada bocado y hace que resulte difícil resistirse a repetir. Aunque su origen se sitúa en Vigo, su popularidad ha ido creciendo con los años hasta extenderse por otros rincones de Galicia e incluso fuera de la comunidad. Aun así, muchos coinciden en que, como la original de la ciudad olívica, ninguna. Como ocurre con tantas recetas larseiras, la experiencia y la mano de quien la prepara marcan la diferencia.

Pasos de la preparación

En un bol grande, mezcla la harina con la levadura seca y la pizca de sal.

En otro recipiente, bate el huevo junto con el azúcar. Añade la Leche entera Larsa templada y mezcla bien.

Haz un hueco en el centro de la harina y vierte la mezcla líquida e integra poco a poco hasta formar una masa. Incorpora la Mantequilla Tradicional Larsa a temperatura ambiente y amasa durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa lisa y homogénea.

Forma una bola, colócala en un bol ligeramente enharinado, cúbrela con un paño y deja fermentar aproximadamente 1 hora, hasta que doble su volumen.

Pasado ese tiempo, coloca la masa sobre papel de horno y estírala con las manos o con un rodillo, formando un círculo de aproximadamente 1,5 a 2 cm de grosor. Deja reposar 30 minutos más.

Mientras fermenta por segunda vez, prepara la crema: vierte la Nata para Montar Larsa en un cazo junto con el azúcar y cocina a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que reduzca y espese ligeramente (aproximadamente a la mitad). Reserva y deja templar.

Precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo.

Con las yemas de los dedos, haz pequeños agujeros por toda la superficie de la mesa, presionando hasta el fondo.

Hornea durante 15-18 minutos, hasta que comience a dorarse ligeramente (sin que se tueste demasiado).

Retira del horno y, aun caliente, vuelve a marcar ligeramente los agujeros si se han cerrado.

Con un pincel o una cuchara, empapa generosamente la superficie con la nata cocida, dejando que penetre bien por los orificios.

Deja enfriar completamente, espolvorea con azúcar glas y sirve. ¡Lista para disfrutar! 😋

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