Hay recetas que, en cuanto las sacas del horno, llenan toda la cocina de un olor que nos transporta directamente a la infancia. Y nuestra receta de pan de leche casero es una de ellas. Y es que hay pocas cosas más ricas que abrir un bollito todavía un poco caliente, untarle un poco de Mantequilla tradicional Larsa o mermelada y disfrutar de una merienda 100% larseira, como las de siempre 😉.
Además, aunque pueda parecer una receta complicada, hacer pan de leche casero es mucho más sencillo de lo que imaginas. Solo necesitas un poco de paciencia para respetar los tiempos de levado y una buena leche entera que aporte cremosidad y suavidad a la masa. Y ahí, nuestra Leche entera Larsa juega un papel importante.
El origen del pan de leche
Aunque hoy podemos encontrarlo en cafeterías, panaderías y supermercados de medio mundo, el auténtico pan con leche (pain au lait, en francés) tiene su origen en Francia. Su nombre significa literalmente “pan con leche” y destaca por su miga tierna, su ligero toque dulce y una textura especialmente suave.
A menudo se confunde con el brioche, aunque no son exactamente lo mismo. El brioche lleva una mayor cantidad de mantequilla y huevos, lo que le da una textura diferente y un sabor más intenso. El pan de leche, en cambio, es más ligero y esponjoso. Además, es perfecto tanto para desayunos dulces como para preparar pequeños sándwiches.
En Francia es muy común que los niños lo tomen en la merienda acompañado de chocolate, mantequilla o mermelada. Y la verdad es que no nos extraña: está delicioso de cualquier manera.
Pan de leche casero paso a paso
Una receta para preparar entre 8 y 10 panecillos.
Ingredientes
- 250 g de harina de repostería
- 250 g de harina de fuerza
- 350 ml de Leche entera Larsa
- 6 g de levadura fresca
- 20 g de sirope de arce o miel
- 25 g de Mantequilla tradicional Larsa
- 8 g de sal
Receta paso a paso
- Lo primero que tenemos que hacer es templar ligeramente la Leche entera Larsa y mezclarla en un bol grande junto con la levadura fresca y el sirope de arce o miel. Removemos bien hasta que la levadura se disuelva completamente.
- A continuación, incorporamos las harinas y la sal. Mezclamos primero con una cuchara y después con las manos hasta conseguir una masa algo pegajosa.
- Una vez que la masa empiece a tomar forma, añadimos la Mantequilla tradicional Larsa a temperatura ambiente y seguimos amasando hasta que quede completamente integrada y obtengamos una masa suave.
- Cuando la masa esté lista, la tapamos con un paño y la dejamos reposar unos 10 minutos. Después, hacemos un amasado corto sobre una superficie ligeramente aceitada durante apenas unos segundos y volvemos a dejar reposar otros 10 minutos. Repetimos este proceso varias veces para conseguir una miga mucho más tierna y aireada.
- Una vez terminados los pequeños amasados, dejamos reposar la masa entre 30 y 40 minutos hasta que aumente su tamaño. Ten en cuenta que el tiempo puede variar según la temperatura de la cocina.
- Cuando la masa haya levado, la dividimos en pequeñas porciones iguales y les damos forma alargada o redonda, según prefiramos. Después colocamos los panecillos sobre una bandeja con papel de horno, dejando separación entre ellos.
- Tapamos nuevamente los panecillos con un paño y dejamos reposar otros 30 minutos para que vuelvan a crecer y queden todavía más esponjosos.
- Mientras tanto, precalentamos el horno a 180ºC. Antes de hornear, pincelamos suavemente los panecillos con un poco de Leche entera Larsa para conseguir ese acabado dorado tan apetecible.
- Horneamos entre 15 y 20 minutos hasta que los panecillos estén bien dorados por fuera y tiernos por dentro.
- Y ya está. Así de fácil conseguimos unos panes de leche caseros súper esponjosos, perfectos para desayunos, meriendas o para disfrutar recién hechos, todavía templados.
Truquitos larseiros para que queden todavía más ricos
- Si quieres unos panecillos aún más suaves, puedes dejar la masa reposando toda la noche en la nevera. Al día siguiente solo tendrás que formar los bollitos y hornear.
- Nuestra Leche entera de Pastoreo aporta una textura especialmente cremosa a la masa gracias a su equilibrio natural de grasa, ayudando a conseguir una miga mucho más tierna.
- Para darles un toque diferente, puedes añadir pepitas de chocolate, pasas o incluso un poco de canela a la masa.
- Si quieres que brillen más, mezcla un poco de leche con huevo batido para pincelarlos antes del horno.
Ideas para disfrutar del pan de leche
Lo mejor de estos panecillos es que combinan prácticamente con todo. Puedes tomarlos recién hechos con Mantequilla tradicional Larsa y mermelada, mojarlos en café o chocolate caliente o preparar una merienda irresistible untándolos con crema de cacao.
Además, también quedan increíbles con alimentos salados. Con jamón cocido y queso, todo un clásico de nuestras meriendas, pero también con pavo, aguacate o incluso salmón ahumado con queso crema.
Y si te sobra alguno para el día siguiente, no pasa nada. Unos segundos en el microondas o un golpe corto de horno y volverán a estar tiernos.
La calidad de los ingredientes, marcará la diferencia
Aunque el amasado y los tiempos de reposo son importantes, si hay algo que realmente transforma un pan de leche casero, es la calidad de los ingredientes. Y especialmente la leche.
En Larsa llevamos años apostando por una Leche tradicional de Pastoreo auténtica, procedente de vacas que pastan en libertad y se alimentan de manera natural en los pastos gallegos. Porque cuando la materia prima es buena, el resultado se nota desde el primer sorbo o… bocado 😉.
Por eso nuestros productos conservan ese sabor auténtico y esa cremosidad que hacen que recetas tan sencillas como este pan de leche se conviertan en algo todavía más especial.