IMPORTANCIA DE LOS LÁCTEOS EN LA INFANCIA

La infancia es una etapa crucial donde los niños experimentan un crecimiento físico y mental acelerado. Durante este período, la nutrición juega un papel fundamental en el apoyo a un crecimiento saludable y en la formación de hábitos alimenticios que pueden perdurar toda la vida. Entre los alimentos clave que deben formar parte de la dieta de los niños se encuentran los lácteos, que ofrecen una serie de beneficios nutricionales esenciales para su desarrollo óptimo.

Por esto, se recomienda un consumo de entre 2 y 3 raciones de diarias de lácteos en niños a partir de los 12 meses y de 3 a 4 raciones en adolescentes, ya que las necesidades se ven aumentadas. Es importarte definir qué es lo que se considera “una ración” de lácteos: en el caso de la leche, una ración corresponde a un vaso de 250 ml. Si hablamos de yogur, una ración serían dos unidades, es decir, 250 g. Finalmente, para los quesos dependerá de su contenido graso; así, en el caso de un queso fresco, una ración serían 125 g mientras que, para un queso semicurado, esta se reduce a 30 g.

Razones por las que los lácteos son importantes en la dieta infantil:

  1. Fuente de Calcio: Los lácteos son una de las principales fuentes dietéticas de calcio altamente biodisponible, un mineral esencial para el desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes fuertes en los niños, además de contribuir a la coagulación sanguínea normal, el metabolismo energético y el funcionamiento normal de los músculos. Durante la infancia y la adolescencia, los huesos están en constante crecimiento y remodelación hasta que alcanzan su pico de masa ósea alrededor de los 20 años, por lo que es crucial garantizar una ingesta adecuada de calcio para promover una salud ósea óptima a largo plazo.
  2. Proteínas de Alta Calidad: La leche y sus derivados, como el yogur y el queso, son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico. Las proteínas son esenciales para el crecimiento y la reparación de tejidos en el cuerpo, incluidos los músculos, la piel y los órganos. Además, las proteínas lácteas contienen todos los aminoácidos esenciales necesarios para el crecimiento y desarrollo adecuado de los niños.
  3. Vitaminas y Minerales Esenciales: Los lácteos también contienen una gran variedad de vitaminas y minerales importantes para la salud, como la vitamina D, que es fundamental para la absorción de calcio y el desarrollo de huesos fuertes, y la vitamina B12, que es necesaria para la formación de glóbulos rojos y el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Además, es la principal fuente dietética de vitamina B2, una vitamina que interviene en procesos de crecimiento y reproducción y participa en la oxidación de aminoácidos y ácidos grasos, entre otras funciones.
  4. Promueven la Saciedad: Los lácteos, especialmente aquellos con cierto porcentaje graso como la leche entera o la semidesnatada, pueden ayudar a promover la saciedad y a controlar el apetito en los niños. Esto puede ser beneficioso para mantener un peso saludable y prevenir el exceso de consumo de alimentos poco saludables.
  5. Beneficios para la Salud Digestiva: Los lácteos fermentados, como el yogur, son ricos en probióticos, que son bacterias beneficiosas para la salud digestiva y la microbiota intestinal. Consumir regularmente yogur puede ayudar a mantener un equilibrio saludable de bacterias en el intestino y mejorar la salud digestiva en general, además de tener un contenido menor de lactosa respecto a la leche.

Consejos para incorporar lácteos saludables en las comidas de los niños:

  1. Ofrecer una variedad de lácteos: Introduce una variedad de lácteos en la dieta de tus hijos, incluyendo leche, yogur y distintos tipos de queso. Esto les brindará una gama más amplia de nutrientes y sabores para disfrutar.
  2. Incorporar lácteos en las comidas y meriendas: Incluye lácteos como parte de las comidas principales y como meriendas o aperitivos saludables entre comidas. El yogur con fruta o frutos secos, por ejemplo, es una opción deliciosa y nutritiva.
  3. Optar por opciones enteras: Tal como recomienda la Asociación Española de Pediatría, a partir de los 12 meses de edad los niños pueden empezar a consumir leche de vaca. Se recomienda que sea leche entera, es decir, con su contenido completo de grasa. Dado que los niños experimentan un crecimiento acelerado durante esta etapa, pero tienen un estómago pequeño, es recomendable que consuman alimentos ricos en calorías, salvo en casos excepcionales y siempre bajo supervisión médica. Además, la presencia de grasa en la leche ayuda a mejorar la absorción de las vitaminas A y D.
  4. Fomentar la participación en la cocina: Involucra a tus hijos en la preparación de comidas que incluyan lácteos. Esto puede ayudar a aumentar su interés en probar nuevos alimentos y desarrollar habilidades culinarias saludables.

 

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